Se documenta en inglés desde comienzos del siglo XVII. Se formó a partir de literature y -ary, con raíces que pasan por el francés y el latín hasta littera, letra del alfabeto, escritura o registro escrito. El término pasó de la idea de escritura y aprendizaje a su vínculo moderno con la literatura, los libros, los autores y el estilo culto.