Procede del neerlandés husselen, que significaba sacudir, y del neerlandés medio hutselen, relacionado con hutsen, sacudir. En inglés, el verbo empezó a usarse en el siglo XVIII para empujar o zarandear de forma brusca. El sustantivo apareció después para actividad enérgica, engaños y, más tarde, un baile disco de los años setenta.